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Eros, tanatos y ADN
Lo específico del proceso de la vida está relacionado con la inestabilidad de la molécula de ADN. En el proceso de la vida se dan dos impulsos primigenios: el eros y el tanatos. El eros está relacionado con la reproducción, correlacionada con el proceso de duplicación del ADN. El tanatos, llamado "impulso de muerte", no es realmente una muerte a nivel molecular, sino un impulso de expansión, ya que la cadena de ADN tiende a crecer indefinidamente. Lo que muere es el cuerpo que "recubre" con gran complejidad a la cadena de ADN. El cuerpo recubre la cadena de ADN de la misma manera en que la membrana celular recubre el nucleo de la celula. El impulso de muerte, o tanatos, se produce por la interacción con el ambiente y sus agentes exteriores. La existencia de los virus, sin capacidad de reproducción, podría mostrar que el eros es un impulso secundario que sólo es posible bajo condiciones de "seguridad" suficientes, aunque por otro lado bien pudiera suceder que la reproducción vaya indefectiblemente unida a la existencia de la cadena de ADN. El hecho de que los virus necesiten infectar una célula para reproducirse tan sólo podría indicar que en ese caso la reproducción es algo más compleja que en el caso de la célula, pero no desvirtua para nada el impulso primigenio del eros.
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